Durante mucho tiempo, el 20-N ha sido casi una fiesta nacional, al menos para una parte de la población. La muerte de Franco el 20 de Noviembre de 1975 marcó el inicio del fin definitivo de la dictadura y abrió la posibilidad de que España pasara a formar parte de los países democráticos.

Con el paso de los años y la desaparición de muchos de los que sufrieron o disfrutaron de la dictadura, el 20-N ha ido perdiendo simbolismo. Afortunadamente, las nuevas generaciones no guardan recuerdos de aquella época y la dictadura y con ella la muerte de Franco están dejando de ser un motivo de confrontación permanente entre españoles para instalarse definitivamente en los libros de historia.

Pero hoy, 20 de Noviembre vuelve a ser un gran día. Al igual que pasó en 1975, una gran parte de la población lo vivirá con júbilo, mientras que otros, los menos, añorarán con tristeza el periodo que hoy se cierra.

Si el 20 de Noviembre de 1975 Arias Navarro anunció el fin de una era, hoy será con toda probabilidad el ministro de interior quien anuncie, por fin, que la era Zapatero ‘ha muerto’.

No quiero, con este artículo, comparar en modo alguno a Rodríguez, presidente elegido democráticamente, con Franco, dictador durante 40 años. ZP ha sido nefasto para este país, pero fue elegido por la mayoría, para bien y para mal.

Espero que no gane Pérez, porque ha formado parte activa del gobierno que nos ha llevado a esta situación, que no ha sabido gestionar el país durante una crisis económica que, evidentemente no fue causada por ZP y que no ha tomado medidas hasta que se las han impuesto.

Es cierto que se ha ayudado a los más necesitados, pero a costa de endeudarnos hasta un límite que nos está pasando factura ya y que lo seguirá haciendo durante muchos años. Otros países europeos hicieron sus deberes a tiempo y Alemania, paradigma en este sentido, ha alcanzado esta semana su récord de ocupación desde su reunificación. Y esto, a pesar de la crisis. Mientras ZP, con la inestimable colaboración de los sindicatos, sigue echándole la culpa a todo bicho viviente de que, mes tras mes, sigamos batiendo récords de desempleo.

A partir de ahora vienen meses, años, difíciles. Espero que las urnas permitan la formación de un gobierno lo suficientemente fuerte para que tome las medidas dolorosas, pero necesarias, para modernizar la economía y el mercado laboral, para que se vuelva a crear empleo, se estimule el consumo y España vuelva a crecer.

No es que Mariano sea santo de mi devoción. No me gustó su elección como candidato del PP hace ocho años y sigue sin gustarme. Me parece un tipo del que no te puedes fiar, de los que quieren nadar y guardar la ropa. Su único activo, si lo consigue, será rodearse de colaboradores válidos, de expertos en economía, en educación y en relaciones internacionales y evitar los politicuchos profesionales.

Como decía, nos esperan años difíciles. Supongo que dentro de cuatro años una gran parte de la población esperará las elecciones con la ilusión de que el PP deje el poder, si es que finalmente lo consigue, como todo parece indicar.

Pero eso será, en todo caso, dentro de cuatro años. De momento disfrutemos del final de la era Zapatero. Carpe Diem.

Pues al final no he ganado la porra, a pesar de ser el único participante. Iba bastante bien encaminado pero lo del Compromís me ha pillado. Llevo un lío entre Compromís y el Bloc… supongo que como muchos otros.

En fin, al final el PP se queda con 10, los socialistas con 6, el Bloc con 2 y el resto (comunistas, yo decido y Compromís) con uno cada uno.

Como la mayoría absoluta está en 11, se me antoja que nos queda un buen rato de diversión. Ya nos echamos unas buenas risas cuando el tripartito PSOE-Bloc-IU, así es que un pentapartito para echar al PP del ayuntamiento sería para rilar de la risa.

El otro extremo sería que alguien apoyara al PP, lo que me suena a altamente improbable en los casos de PSOE, Bloc, IU y Compromís. En el caso de Decisión Ciudadana, a Marita le toca elegir entre el partido y la hemeroteca.

Como opción intermedia nos queda un gobierno del PP en minoría, cosa que posiblemente me haría recordar a mi época de niño, cuando por las tardes me sentaba a ver los Teleñecos, a la espera de que Epi, Blas, Coco y compañia de deleitaran con sus nuevas aventuras…

En fin, esto es lo que tiene ir a votar: que somos muchos y cada uno es de su padre y de su madre.

La porra es para las municipales de Campello. A TODOS y CADA UNO de los acertantes* les hará entrega de una magnífica cesta que incluye, entre otros deliciosos manjares, un bote de espárragos y una botella de whisky DYC.

Esta es mi apuesta (número de concejales):
- PP: 9
- PSOE: 6
- Bloc: 3
- Decisión Ciudadana: 2
- IU: 1

Creo que la cosa va a ser más o menos así, pero es que además esta aritmética podría conducir a situaciones divertidas.

Bueno, en un par de días lo sabremos.

(*) El plazo para unirse a la porra expira a las 00:00 horas del 21 de Mayo, inicio de la jornada de reflexión. Para cuando leas esto ya no podrás inscribirte. Lástima. Espero tener suerte y que la cesta me toque a mí…

Hace un par de meses que no escribo nada en el blog. Hoy tengo el día tonto, así es que vamos allá.

Aquellos a los que acaban de despedir de su empresa, no se lo merecían. Los padres que han tenido que aguantar a la pedagoga demagoga hablando en valenciano cuando había gente que no la entendía, no se lo merecían. Los empresarios que han tenido que cerrar porque no podían pagar las cuotas de la seguridad social, tampoco se lo merecían. Aquellos que han estado trabajando toda la vida y se han quedado sin pensión, o sus viudas, que no tienen ni para pagar la luz, tampoco se lo merecían.

Y no es que cada uno de ellos no mereciera que le echaran de la empresa, que le impongan una lengua, que le hayan cerrado su negocio o que tengan una pensión de mierda. Eso se lo merecen la mayoría de ellos.

Lo que no se merecían es que hubiera gente rompiéndose los cuernos y dando la cara por ellos mientras los afectados se quedaban tan ricamente en su sofá viendo los innumerables Barça-Madrid o Madrid-Barça que hemos tenido que soportar este año.

Mi fugaz y penoso paso por la política ha servido para confirmar que nuestra sociedad está anestesiada. Pero con una anestesia de esas que ni los médicos saben si te vas a despertar.

La cosa está jodida, muy jodida. Tan jodida que las administraciones están sin un duro. Las inspecciones de trabajo, de sanidad, de seguridad o de lo que sea son cada vez más frecuentes. No porque a la administración le interese demasiado la salud y el bienestar de sus administrados, sino porque hace falta pasta. Los inspectores tienen órdenes de buscar infracciones hasta debajo de las alfombras. Al empresario le toca adaptar la empresa según normas cada vez más absurdas o a enfrentarse a multas que le obligan a cerrar. El trabajador a la calle, pero la administración de turno cobra sus 3 ó 4.000 eurillos que nunca vienen mal.

Y así somos cada vez menos competitivos. Mientras los chinos están acabando con nuestra industria, los pocos trabajadores que queden con empleo, podrán disfrutar, por ley, de un sofá de masajes o de cuarto de baño con jacuzzi. Quedarán pocos, pero vivirán como reyes. Y seguirán teniendo 200 ó 300.000 liberados sindicales para defender sus derechos.

En algunas localidades con una población de musulmanes importante ya hay voces que invocan su derecho a tener una mezquita para rezar y a llevar a los niños y a las niñas a colegios separados, como se hace en sus países de origen. Y nosotros a tragar, y a los logros y avances sociales de los últimos años que les den, que esto de la multiculturalidad mola un mazo.

Y no es un problema exclusivo de los españoles: es acojonante ver la cara que ponen chinos, ecuatoriano, rusos o noruegos en una reunión ‘muy importante’ convocada por el colegio para hablar del paso de nuestros hijos al instituto. No sería una reunión tan importante cuando se hace en valenciano, a pesar de que no todos lo entienden. Digo yo, que tratándose de una reunión cuyo fin es informar, lo suyo es buscar la eficiencia, no la demagogia. Total: alguno protesta, pero al final a pasar por el tubo.

Eso sí: aquí todos callados como putas, no sea que alguien me vea defender mis derechos y me tache de antipatriota, de facha, de xenófobo o de cualquier otra gilipollez.

Hasta ahora he estado del lado de los gilipollas que intentaban cambiar las cosas. Sigo en ello por los cuatros desgraciados que sacrifican parte de su tiempo en defender cosas tan indefendibles como que los colegios dejen de ser centros de adoctrinamiento encubiertos, que se apoye a las empresas para que sean cada vez más competitivas, que los trabajadores tengan garantizado un puesto de trabajo, que nuestro hijos tengan un futuro, que se cuide de nuestros mayores porque ellos se han roto los cuernos para dejarnos un país mejor que el que recibieron de sus padres y para que cualquiera con ganas de trabajar y de prosperar, pueda venir a este país.

Pero cada vez me cuesta más creer que esto es posible. Cada vez tengo más ganas de quedarme en mi casa tocándome los huevos mientras otros dan la cara por mí. Y que algún día me puedan decir que me lo tenía merecido. Total, empiezo a sospechar que el resultado será el mismo, pero con mucho menos esfuerzo.

La vida sigue y, aunque os había prometido un comentario de texto, no me puedo reprimir. Así es que ahí va eso…

Parece ser que estos días, el manzanoide está de excursión por diferentes países árabes, mendigando en unos y apoyando ‘la revolución’ en otros. Lo de que los jeques inviertan en nuestras cajas ya ha dejado de preocuparme. Todo lo que sea despolitizarlas me parece bien, aunque los inversores nos vengan de fuera.

Los que me preocupan son los ciudadanos que se han sublevado contra los tiranos: tras toda una historia de dictadura los pobres tienen todas las papeletas para padecer las Siete Plagas (moscas, langostas, pestes y esas cosas…) Algo prácticamente inevitable tras el paso por su territorio de la Plaga Cero, es decir, ZP.

Mis espías en Moncloa me adelantan en exclusiva que, consciente de ello, el Presidente tiene en mente una versión española de Bambi con la que pretende entretener a las víctimas de su gafe en el norte de África. Parece ser que será dirigida por Almodóvar. Javier Bardem será Bambi y su mami, la Pili, la madre de Bambi.

El argumento variará ligeramente, para adaptarlo a la idiosincrasia de los actores. Así, durante la cacería del asesino cazador –de origen USA, por supuesto- Bambi es herido gravemente. Tan gravemente que en toda la película se limitará a mover una ceja para asentir y las dos para negar. Un papel a la medida de las dotes interpretativas de Javier.

Por otro lado, el guión original de ZP, preveía la muerte de la mami de Bambi (y de la de Bardem) pero en lugar de desaparecer como en la peli original, su espíritu se reencarnaría en una suerte de hada, al estilo de la Campanilla de Peter Pan, con sus alitas y su faldita. Sin embargo, desde su tumba en la Secretaría de Estado de Igualdad, Bibiana ha convencido a ZP de que, dado que el filme se lo encasquetaremos a los moritos, mejor que Campanilla lleve burka, por lo de no herir susceptibilidades, y si puede ser hasta los pies, pues mejor que mejor.

En fin: aunque el médico me prohibió hace años el visionado de cine español, en caso de que se produzca esta película prometo ir a verla. Ojalá alguno de los de la ceja gana un Óscar por ella.

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